Agorá Ingeniería, de un aviso clasificado, a cumplir 25 años de continuo crecimiento

Empresas Asociadas

Compartir

Pablo Cebreiro, uno de los socios fundadores, explicó como pasaron de vender electrodos a convertirse en una empresa que realiza inspecciones en el desarrollo de Vaca Muerta en Neuquén.

Agora Ingeniería festejó el pasado 18 de noviembre sus 25 años de vida. Los empleados que trabajan en Bahía Blanca, donde nació la empresa y también en Neuquén, se juntaron en el complejo Santa Bárbara, ubicado en el kilómetro 9 de la Ruta 33, en una celebración íntima.
Las bodas de plata encuentran a la empresa en medio de muchos proyectos, haciendo trabajos para el ferrocarril, como el mantenimiento de unidades rodantes y locomotoras y con un contrato con YPF para la inspección de soldaduras en el desarrollo de Vaca Muerta.
Fue un largo camino el recorrido por una empresa que, curiosamente, nació por un aviso en el publicado en el diario.
“Un día encontramos a un importador que ofrecía una distribución de electrodos. Justamente, yo estaba haciendo un posgrado de soldadura en Buenos Aires, así que lo contacté con la persona que en aquel momento era mi socio”, recordó Pablo Cebreiro, uno de los fundadores de la entidad.
“Éramos ingenieros recién recibidos y no teníamos experiencia en ventas, pero lo fuimos a ver y le dijimos que íbamos a hacer algunos ensayos de sus productos”, continuó Cebreiro.
Los ensayos dieron muy bien. Con un portafolio desvencijado. Pablo y su socio, comenzaron a visitar talleres, a golpear puertas de talleres y metalúrgicas, tratando de ofrecer esos electrodos.
“Luego, con algunos otros contactos, conseguimos otros electrodos de una marca muy reconocida en el mundo y eso nos dio entrada en el Polo Petroquímico”, explicó.
Agora Distribuciones, como se llamó en un primer momento, comenzó en noviembre de 1992, pero su impulso definitivo llegó en los primeros meses de 1994, cuando TGS los contrató para realizar una inspección.
“Después de esa inspección, no salió un contrato por hora. Lo que empezó siendo por 20 días, terminó siendo un trabajo de 9 meses”, mencionó.
Al principio, Agora estaba conformada por Miguel Peregrina, Rubén Genchi y Pablo Cebreiro. Luego, Genchi decidió dedicarse a otra actividad y con el tiempo se sumó Diego Riva, quien comenzó siendo empleado.
“Es más joven que nosotros y nos aporta valor agregado, porque es muy inquieto y tiene mucho empuje. Nos aporta otra visión desde su juventud”, explicó Cebreiro.
Entre Bahía Blanca y Neuquén, Agora cuenta con un total de 25 empleados.
“Siempre estamos buscando estar al día en lo tecnológico y no quedarnos atrás. Muchas veces, hay algunas dificultades financieras. Lo que nunca abandonamos fue la permanente capacitación y la idea de seguir creciendo permanentemente”, contó Cebreiro.
Si bien hubo momentos de incertidumbre, como los vividos durante los últimos meses de 2001, Agorá se mantuvo siempre en la senda del crecimiento.
“Somos técnicos y nos fuimos convirtiendo en empresarios con el transcurso del tiempo. De todos modos, por convencimiento y determinación, mantenemos la postura de ser una empresa familiar”, explicó Pablo.

“En cierta manera, esto puede haber atentado contra el desarrollo. Podríamos haber crecido más, pero nunca quisimos que la situación nos desborde”, agregó.

Pablo Cebreiro, Miguel Pelegrina y Diego Riva.

Al igual que el trabajo con TGS, la posibilidad de trabajar en Neuquén comenzó siendo temporal para la empresa. Sin embargo, tras ser subcontratistas de empresas que proveían mano de obra, durante los últimos cuatro años se convirtieron en proveedores directos de YPF.
“Lo de Neuquén surgió como una posibilidad temporaria. Pero los tres meses se hicieron seis, me vine una semana a Bahía, y me volvieron a llamar”
“Trabajar con una empresa tan grande, significa un crecimiento económico y de aprendizaje muy grande”, acotó.
“Vaca Muerta es un megaproyecto. Estar trabajando ahí, por donde va a pasar el futuro del país, es fundamental para la empresa.
Los proyectos de Agora no se limitan solamente a Neuqúen. De hecho planean la compra de nueva tecnología y maquinaria de última generación.
“En estos últimos meses estamos en pleno proceso de certificación de ISO 9000. Ya hemos tenido una auditoría interna y esperemos que a fin de año o principios de 2018, esperemos ya tener nuestro proceso de gestión certificado”, explicó Cebreiro.

Parte del equipo de trabajo de Agorá con sus familias

Tiempo Industrial 111 – Año 11 – Páginas 22-23