Análisis sobre el apoyo al capital emprendedor: Las Sociedades por Acciones Simplificadas

Legales

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El Congreso de la Nación Argentina sancionó, el pasado 11 de abril de 2017, la Ley N° 27349 sobre el Apoyo al Capital Emprendedor con un claro objeto que se consagró en su artículo primero: apoyar la actividad emprendedora en el país y su expansión internacional, así como la generación de capital emprendedor en la República Argentina.

En particular, se busca promover el desarrollo del capital emprendedor, considerando la presencia geográfica de la actividad emprendedora en todas las provincias del país, de modo de fomentar el desarrollo local de las distintas actividades productivas.
De este modo, en lo que consideramos un acierto legislativo, se configura un régimen que brinda seguridad jurídica a todos aquellos emprendedores que den inicio a nuevos proyectos productivos en la República Argentina.

En el caso de las personas humanas no registradas ante la Administración Federal de Ingresos Públicos y que no realicen aportes a la seguridad social, se instruye al Poder Ejecutivo Nacional para adoptar un plan de regularización tendiente a favorecer la inclusión de estas personas y la posibilidad de gozar de los beneficios de esta ley y el acceso al financiamiento en igualdad de condiciones.
De esta manera, los pequeños productores, jóvenes empresarios y otros emprendedores, gozarán de un sistema que les permitirá sobrellevar las dificultades iniciales propias de toda empresa.

En esta oportunidad, analizaremos el artículo 33 de la citada ley, el cual señala a la Sociedad por Acciones Simplificada (en adelante S.A.S.), como un nuevo tipo societario, al cual se le aplicarán las disposiciones de la Ley General de Sociedades.
Para comprender la noción de esta figura societaria, debemos mencionar que tiene como objetivo principal propiciar la actividad emprendedora y de generación de capital en el país, así como su expansión internacional, y cuyos requisitos para su constitución se encuentran detallados en la ley y en las reglamentaciones complementarias que dicten los correspondientes organismos.

La S.A.S. permite constituir una sociedad de manera más flexible, rápida y simple, a un menor costo en comparación con otros tipos societarios.

Asimismo, en la Provincia de Buenos Aires, los trámites pueden realizarse electrónicamente, a través de la plataforma de Trámites a Distancia (T.A.D.) del portal web de la Dirección Provincial de Personas Jurídicas de la Provincia de Buenos Aires.
Los interesados deberán primero adherirse al sistema de T.A.D. en el portal web de la A.F.I.P., utilizando el número de C.U.I.T. junto a su clave fiscal, y una vez realizada la inscripción, recibirán la constancia en su casilla de usuario con el que se podrá iniciar el trámite constitutivo.

Un considerable beneficio de este régimen, radica en que desde el 22 de diciembre de 2017, las sociedades pueden inscribirse en el Registro Público en un plazo de veinticuatro horas, cuando se adopte el instrumento constitutivo, lo cual brinda seguridad jurídica a los socios, estableciendo un plazo de duración de noventa y nueve años para la vida de la Sociedad.

Con respecto a los sujetos que pueden conformar la sociedad, es importante aclarar que pueden ser socios las personas humanas o jurídicas que serán los titulares de las acciones de la sociedad.

La S.A.S. puede ser constituida por un único socio, pero se requerirá sin embargo de al menos dos administradores los cuales desempeñarán los roles de administrador titular y administrador suplente, debiendo firmar ambos el instrumento constitutivo.
Se puede establecer un número máximo de cinco administradores y serán representantes legales en forma indistinta por un plazo indeterminado, en tanto podrá haber tantos socios como veces se pueda dividir el capital suscripto.

Los administradores son quienes se encargan de llevar adelante la gestión y marcha de los negocios sociales y de cumplir con el objeto social, respetando la voluntad de los socios.-

Deberá seleccionarse una denominación de la sociedad a la cual se le realizará un control de homonimia para verificar su disponibilidad, y también fijarse un capital social mínimo que no podrá ser inferior a dos salarios mínimos vitales y móviles y deberá estar representado por acciones ordinarias, nominativas, no endosables que dan derecho a un voto por acción.

Debe mencionarse que todos los aportes deberán ser realizados exclusivamente en dinero y se deberá pagar al momento de constituir la sociedad, como mínimo, el veinticinco por ciento exigido por ley contando con un plazo máximo de dos años para integrar el monto restante.

El capital social servirá como fondo patrimonial para desarrollar la actividad empresarial, pero también para posicionar al socio en la entidad y como garantía frente a los acreedores sociales.

Toda sociedad requiere de la existencia de un contrato constitutivo, con sus elementos jurídicos básicos e indispensables que le confieren validez. Según los objetivos de los socios, podrán consultar a un profesional que les brinde asesoramiento para confeccionar un estatuto que se adecue a sus necesidades, u optar por la firma de un estatuto modelo, aprobado por la Dirección Provincial de Personas Jurídicas de la Prov. de Bs. As., contando con un objeto social amplio, que le permitirá dedicarse por cuenta propia o de terceros, dentro y fuera del país, a todas las actividades permitidas por la ley para este tipo de sociedad.

Con respecto a la forma en la que debe instrumentarse el estatuto, éste podrá ser realizado por escritura pública o por instrumento privado. Cuando se procure su constitución de manera privada, sin embargo, deberá realizarse el trámite de certificación de firmas personalmente en la Dirección Provincial de Personas Jurídicas de la Provincia con sede en La Plata, excepto que alguno de los interesados cuente con firma digital, y en ese caso será éste último quien deba suscribir el trámite luego de haber cargado los datos de los socios restantes.
Es por esta razón que si deseamos constituir una S.A.S. en la localidad de Bahía Blanca pareciera más conveniente optar por la instrumentación de la escritura pública, la cual podrá ser remitida de manera electrónica a través de la firma digital del notario interviniente. El costo del trámite de constitución de una S.A.S. es el veinticinco por ciento de dos salarios, mínimos, vitales y móviles, que incluyen el costo de la publicación de edictos en el Boletín Oficial.-

Otro de los sujetos a los que la ley hace mención, es la figura del Beneficiario Final, que se encuentra reglamentada por la Dirección Provincial de Personas Jurídicas mediante la Disposición 130/2017 y se lo entiende como toda persona humana que controla o puede controlar, directa o indirectamente a la S.A.S. y/o que posee, al menos, el veinte por ciento del capital social o del derecho a voto de la S.A.S, o que por otros medios ejerce su control final, de forma directa o indirecta.
Cuando no sea posible identificar a una persona humana deberá identificarse y verificarse la identidad del presidente de la sociedad, el representante legal o la máxima autoridad que correspondiere. Es por ello que es importante tener en cuenta esta figura al momento de iniciar el trámite, el cual una vez realizado, otorgará un clave Clave Única de Identificación Tributaria para la sociedad, expedida por la A.F.I.P., y finalizará el procedimiento de inscripción.

Por otra parte, debemos mencionar que las entidades financieras deberán promover facilidades para que las S.A.S. procedan a la apertura de una cuenta en un plazo máximo sujeto a reglamentación, requiriendo únicamente la presentación del instrumento constitutivo debidamente inscripto y constancia de obtención del CUIT, sin que esto implique una obligatoriedad para concederles créditos a los titulares de cuenta.

Por último y con relación al encuadre tributario, debemos decir que en principio, la ley de Apoyo al Capital Emprendedor no contiene disposición alguna en materia tributaria, lo que significa una falta de regulación atento a que no existe correlación realizada por la Ley de Sociedades Comerciales ni por la Ley de Impuesto a las Ganancias, no pudiendo tampoco incluirlas en el monotributo por no encuadrar en la definición de sociedades que pueden adherirse al régimen.
Esto provocaba una problemática dado que las S.A.S. tendrían el tratamiento de sociedades simples o informales lo que claramente no estaba en las expectativas del legislador al sancionar la norma.

Por fortuna, la ley 27430 que provocó grandes cambios en materia tributaria, vino a dar una solución a esta controversia, mediante el artículo 69 de la Ley de Impuesto a las Ganancias que establece que las S.A.S. por sus ganancias netas imponibles, quedan sujetas a una tasa del veinticinco por ciento.
Sin dudas, éste régimen constituye una respuesta a una necesidad que la sociedad y principalmente los emprendedores, demandaban a nuestros legisladores, para conferir un sistema empresarial simple, ágil y de bajo costo, sin menoscabar la seguridad jurídica de las estructuras propias de un tipo societario.

Por Fernando Elías y Matías Barrón. Estudio Jurídico Elías, Elías & Cortés

Publicado en Tiempo Industrial 122 | Año 12