Apicultura: ¿cómo aumentar su rentabilidad?

Centro de Estudios Economicos

Compartir

Durante su estadía en el Centro de Estudios Económicos de la UIBB, Jesica Pereyra Rodríguez y Julián Fretes investigaron alternativas
para aumentar la rentabilidad de las explotaciones apícolas. En esta última entrega se analizará la producción de dos productos más
derivados de la miel y la importancia de formar una cooperativa de apicultores para facilitar estas alternativas.

La miel en polvo es un producto innovador que se caracteriza por brindarle al consumidor la posibilidad de ingerir una miel absolutamente pura y natural, sin
las particularidades que en su forma silvestre la hacen poco apetecible (por su
viscosidad). Se puede consumir diluida en té, leche, mate, café, sobre pan o
galletitas untadas con manteca o queso, y agregándola a la mezcla de yogurt con
cereales.
La miel en polvo se obtiene del secado de la miel pura. Con una correcta aplicación
de la técnica, no se alteran los niveles de hidroximetilfurfural (HMF) y se mantiene
su contenido de vitaminas C y E, como así también antioxidantes. Otro dato muy
importante es que posee 0% de grasas. No contiene aditivos químicos ni sintéticos.
Los sistemas de secado son deshidratación por aspersión (Spray Drying),
deshidratación vía tambores (Drum Dryng), o secado por atomización. Más
adelante se describirá en detalles el primero de los sistemas.
Un detalle a tener en cuenta es su granulometría y peso específico. En el caso de
lo primero deben estar dentro de los rangos de 1000 a 1400 micrones; y en el
segundo, no debe superar los 0,9 gs/cm3. Estas mediciones son muy importantes
ya que hacen a su fluidez y facilidad de dilución.
Otro aspecto técnico, que pareciera ser menor pero que está lejos de serlo, es el
envasado de la miel en polvo. Se debe realizar al vacío, habida cuenta del gran poder
higroscópico del producto, por lo cual se lo debe mantener dentro de una atmósfera
muy baja. Esta referencia es muy importante a considerar, porque bien es posible
combinar con la industria la unidad de envasado en relación a la cantidad a usarse.
Esto debe permitir que el operario, una vez que realice la apertura del pack, utilice
el total de la miel en polvo a fin de evitar que queden restos, que con el transcurrir
del tiempo absorberán humedad ambiente y desvirtuarán la calidad del producto.
En relación al consumo humano directo, la unidad de medida aproximada son 4
gramos cada 200cm3 de líquido.
En la cadena agroalimentaria, uno de los eslabones es la elaboración/industrialización
de los alimentos, para lo cual se necesita aplicar normas, técnicas, legislación y
conocimientos sobre tecnología para obtener alimentos que son demandados cada
vez más por un consumidor exigente acorde a sus necesidades. No sólo debemos
pensar en el consumidor local, regional o nacional, sino que nos debemos involucrar
en el mercado internacional en el que está inserta Argentina. Para ello la tecnología
añade un valor agregado que pesa sobre el desarrollo económico-social del país.
La transformación de los alimentos y de los productos agrícolas en un país como
Argentina es de vital importancia por el efecto multiplicador, desde la investigación
hasta la toma de mano de obra directa que repercute positivamente en disminuir
el desempleo. Pero lo principal es que se debe apuntar decididamente al logro de
una competencia profesional de excelencia a nivel de los países más avanzados.
La miel en polvo articula perfectamente con todos estos parámetros y contribuye a
un adelanto tecnológico desde su ámbito productivo.
Proceso de Secado Spray
El secado por atomización (Secado Spray) es el proceso de pulverizar una solución
o suspensión en una corriente de aire caliente que los deshidrata en forma casi
instantánea. Lo cual presenta grandes ventajas en relación a otro tipo de secados,
debido a que mantiene las propiedades físico- químicas de los productos y que en
algunos casos llega a mejorar esas propiedades.

2) Filtro de producto.
3) Bomba dosificadora.
4) Conjuntos de cañerías, válvulas y accesorios.
5) Quemador completo.
6) Generador de gases calientes directos.
7) Atomizador completo.
8) Dispersor de aire caliente.
9) Cámara de secado con puertas y mirillas.
10) Conductos de interconexión.
11) Ciclón de salida de producto.
12) Válvula rotativa.
13) Ventilador de aspiración.
14) Chimenea.
15) Tablero de control y comando.
16) Lavador de gases efluentes.
Descripción del proceso de secado por atomización (Spray Drying)
El producto líquido se encuentra alojado en el tanque de alimentación (1). A través de
un filtro de producto (2), es impulsado por la bomba (3) y por el conjunto de tuberías
y accesorios (4) hasta el atomizador (7). El quemador del horno (5) y su cámara (6)
proveen la temperatura necesaria para la corriente de aire caliente, que forzada por
el ventilador (13), circula a través del dispersor (8) distribuyéndose uniformemente
alrededor del disco del atomizador (7), del cual fluye el líquido pulverizado.
Cuando éste último choca con el aire caliente, el secado se produce en forma casi
instantánea debido al tamaño de la gota. Como parte de ésta es sólida (producto en
determinada concentración) cae en forma de polvo en el interior de la cámara de secado (9), siendo aspirada por el ventilador (13) y llevado por la tubería de interconexión (10) hasta el ciclón (11) que es el encargado de separar el polvo del aire y extraerlo en forma de producto terminado. Este último sale mediante una válvula rotativa (12) para su envasado. El aire separado escapará al exterior por medio de una chimenea (14) llevándose consigo un muy pequeño porcentaje de polvo.
Ingredientes
1 kilogramo de fruta (a elección). / 400g. / 500g. de miel. / 30g de azúcar morena.
Bicarbonato (opcional).
Preparación
Primer paso: se introducen los ingredientes en una olla y a fuego máximo se deja la
preparación durante unos veinte minutos o hasta que hierva. Recomendable mezclar
de vez en cuando.
Segundo paso: se baja el fuego al mínimo y se deja cocinar la mezcla durante cuarenta
minutos, revolviendo constantemente, hasta que alcance la textura y consistencia
viscosas que caracterizan a una mermelada. Si pasado el tiempo indicado la mezcla
aún está muy aguada, se deja enfriar y repite el proceso de cocción.
Tercer paso: cuando la mermelada obtenga la consistencia indicada, se prueba para
verificar el grado de acidez. Si es muy alto, se agrega bicarbonato en pequeñas
cantidades, hasta obtener el sabor deseado.
Cuarto paso: se vierte la mermelada en otro recipiente y se enfría en heladera durante
un par de horas. Luego se envasa en frasco de vidrio con cierre hermético, previamente
esterilizado (el frasco se puede esterilizar sumergiéndolo en agua hervida por un
periodo de 5 minutos).
Alternativas para su implementación: el cooperativismo apícola Como ya se expuso, la apicultura requiere de mucho esfuerzo y dedicación constante, por lo que, para los apicultores, llevar a cabo algún otro tipo de trabajo como pueden ser los descriptos se vuelve una tarea difícil de concretar, incluso sabiendo que puede generarle mayores ingresos a su negocio. Es por ello que una de las alternativas es la de asociarse con otros apicultores que ayuden y faciliten la realización del trabajo o que, en vez de elaborar un producto, se organicen para promocionar el consumo de miel a nivel local, pero no como producto final listo para  ser consumido en los hogares, sino como materia prima para nuevos emprendimientos gastronómicos como los expuestos anteriormente.
También la conformación de una cooperativa de trabajo sería un medio muy importante para facilitar y concretar con las últimas dos etapas de la cadena de valor, la distribución y comercialización.
Estas alternativas permitirían, simultáneamente, generar mayor valor agregado al producto, a la vez que aportarle mayores ingresos a los involucrados. Las ventajas serían básicamente que ya se dispone de la materia prima (la miel cosechada por los propios apicultores), y realizando pruebas piloto, se podría lograr insertar estos nuevos productos, primeramente en los mercados locales, para luego expandirse.

             

Yessica                                   Julián

Tiempo Industrial nro 107 – Año 11 – Página 8 y 9