Jubilación estatal o privada: una falsa antinomia

Economía

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Se discute en estos momentos si la jubilación debe ser estatal o privada. Más bien, el planteo debiera ser de reparto o capitalización o tal vez “de reparto y capitalización”. Debemos establecer un sistema jubilatorio que tenga proyección en el tiempo y que sea modificado la menor cantidad de veces, para que deje de ser una adivinanza el haber jubilatorio futuro.

Es cierto que al entrar en vigencia la ley 24.241 se estableció un sistema de administración, excesivamente costoso tal como lo demostré en un trabajo presentado en 1998 en las Jornadas Nacionales de Profesores Universitarios de Matemática Financiera, cuyo título era “AFJP o Ahorro Individual Obligatorio”, donde tomando en cuenta un mercado de capitales maduro y extrapolando las cifras, llegaba a la conclusión que no existía diferencia en los capitales acumulados al final de 30 años de aporte entre lo que acumularía una AFJP y una simple Caja de Ahorro sin costo (al igual que las de los sueldos), ajustada por inflación, más 6% anual, con la ventaja de que en el primer caso la cifra es incierta y en el segundo tendríamos una cifra cierta, dado que en un sistema jubilatorio es fundamental la certidumbre.

Entiendo que debe establecerse un sistema que tienda a la equidad, evitando los especiales o de privilegio, más allá de que por si por alguna razón fuera fundamental establecerlos, determinar una partida de rentas generales para financiar los mismos.

Con la recaudación del 11% que se retiene al empleado y estableciendo un sistema de cuentas individuales ajustables por inflación mas 6% anual de interés, una persona que aportase hoy por 35 años es decir desde los 30 hasta los 65 y que su sueldo fuese siempre de $ 1.000, acumularía al final un capital de $ 156.718 y tendría una renta a perpetuidad de $ 763,59, importe similar al líquido que cobra hoy en dia. Y como nadie vive a perpetuidad, el importe que cobraría hasta la edad probable de vida, sería mayor a los 763.59.

El estado tendría otra cuenta a la cual se aportaría el 16% del empleador, que al final de 35 años, al 6% anual sobre inflación, se convierte en un capital de $ 227.953,65 cifra esta que la utilizara para realizar la solidaridad que sea necesaria.

Tal vez debiéramos copiar el sistema que estableció Suecia en el año 2001, que se compone de dos pilares: uno de reparto y otro de capitalización en cuentas individuales ajustables por inflación, más un interés anual, el cual es más equitativo ya que no debe ser igual el haber jubilatorio de alguien que aportó durante 47 años, es decir desde los 18 a los 65, que aquel que comenzó sus aportes a los 35 años ya que la ley le exige 30 años de aportes. Entiendo que otra alternativa sería incrementar el haber jubilatorio en un porcentual por cada año que los aportes excedan de 30 años.

Por Oscar V. Biondini. Consultor financiero

Publicado en Tiempo Industrial 119.