La Nueva Provincia: 120 años de un diario y de un proyecto para el Sur Argentino

120 años de La Nueva

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“Vengo a luchar en pro de una idea grande, de una idea que encarna para el Sur Argentino el génesis de un brillante porvenir”, bajo ese lema, Enrique Julio fundó el diario La Nueva Provincia, el 1 de agosto de 1898.

Cuatro páginas, impresas en una máquina de segunda mano, ganaron las calles bahienses aquel lunes. Aquella tirada de 1.360 ejemplares selló el primer paso de un camino abierto por el educador, político y periodista.

Julio nació en Tinogasta, Catamarca, y cursó sus estudios de maestro en Mendoza; a los 15 años, fundó la revista “Primeras Hojas” y, posteriormente, también en la provincia cuyana, la revista “Alborada”.

Luego, se radicó en Bahía Blanca, donde ejerció, en principio, la función docente, dictando clases de historia, geografía, castellano e instrucción cívica, menester que luego abandonaría por el periodismo y la política.

En aquellos tiempos, el hasta entonces pequeño pueblo aumentó de población en forma casi explosiva, pasando de 3.000, en 1885, a 9.000 habitantes, en 1893. También surgían los primeros muelles de Ingeniero White.
Estos, y otros cambios, permitían vislumbrar la importancia que adquiriría aquel centro urbano.

Don Enrique Julio llegaría a dirigir, en 1896, uno de los periódicos más destacados de la época, “El Deber” y, dos años después, inauguraría su propio diario, “La Nueva Provincia”, con sede en la esquina de Soler y Alsina.
Al fallecimiento de don Enrique, el 28 de octubre de 1940, el diario fue dirigido por su esposa, en un principio, y por sus descendientes luego (Diana Julio de Massot y por sus hijos).

El 9 de julio de 2016, la edición impresa pasa de publicarse diariamente a solo sábados, domingos y lunes.

En tanto, en enero de 2017 – La Nueva., LU2 y FM Ciudad cambian de dueños: asumen la conducción los empresarios Guillermo Martín y Gustavo Fabián Elías, quien reemplaza a Vicente Massot en la dirección.

Premios
A lo largo de su historia, “La Nueva Provincia” ha sido merecedora de distintos premios, como el SIP-Mergenthaler, distinción que otorga la Sociedad Interamericana de Prensa a la publicación que se haya destacado en su país por su obra en beneficio de la comunidad, además de innumerables galardones de las más diversas entidades, tanto al periódico como a integrantes de su plantel periodístico.

Las “casas” del diario
La historia de “La Nueva Provincia” se inició en una modesta vivienda de calle Alsina esquina Soler.
En 1903, el diario se trasladó a uno de los edificios más modernos, por entonces, de la ciudad, el que, hasta unos meses antes, ocupara el club Del Progreso, en calle Sarmiento 22, frente a la plaza Rivadavia.
Ese club social, fundado en 1883, había sido el primero en su tipo, nucleando a lo más distinguido de la sociedad bahiense. No había, en esa época, otro más adecuado, por diseño arquitectónico y espacio para ubicar a la empresa, que estaba en pleno crecimiento.
Por entonces, alrededor de la Plaza, sólo existía el imponente edificio construido por el banco de Londres y Río de la Plata, en Alsina esquina Chiclana, que aún se conserva, aunque con otro destino.

Sólo un año después, el Banco Nación levantaría su primer edificio propio, en Estomba esquina avenida Colón (donde hoy se ubica la Aduana), mientras que Bahía Blanca comenzaría a levantar su primera obra pública: el Palacio Municipal.

El siguiente “habitante” importante de la calle Sarmiento se levantaría en 1910, con el proyecto del arquitecto alemán Carlos Nordman para la sede propia del Banco Alemán Transatlántico, en la esquina de Sarmiento y Estomba (ex Rentas y actualmente, ya remodelado, a punto de ser ocupado por el Concejo Deliberante).
“La Nueva Provincia” editó su primer número en Sarmiento 22 el martes 14 de abril de 1903. La empresa ocuparía ese edificio durante poco más de 25 años, durante los cuales editó 8.886 números.
Su nuevo destino, ocupando por primera vez un edificio propio, fue a pocos metros de ese lugar.
En 1926, Don Enrique Julio, fundador y director del diario, había adquirido unos terrenos en la primera cuadra de calle Moreno, frente al Palacio de Correos, con la idea de erigirlo allí.
Pero, en febrero de 1927, el martillero Pablo Amorín anunció el remate de la “valiosa propiedad ocupada por el teatro Rivadavia”, dividida en tres lotes, de calle Sarmiento 70.
Don Enrique Julio logró comprar los terrenos “en block”, al no haber interesados para la compra en la forma que se había loteado. A partir de allí, la concreción de la nueva obra tuvo un importante dinamismo.

El 1 de octubre de 1928, el diario comenzó a atender en el nuevo edificio y, exactamente, para el 31 aniversario, 1 de agosto de 1929, realizó la inauguración oficial.
Comenzaba una historia de casi 70 años, hasta la nueva mudanza al edificio que ocupa actualmente el diario, en calle Rodríguez 55.

Una idea que se mantiene
Esta “idea grande” de hacer una nueva provincia cuya capital fuera Bahía Blanca no solo se convirtió en el nombre del diario local, sino que también fue un proyecto que se ha mantenido en el tiempo.

En 1900 el senador Carlos Pellegrini presentó el proyecto de dividir a la provincia de Buenos Aires para dotar al sur de mayores recursos. La iniciativa llegó a ser aprobada, aunque quedó estancada luego en la Cámara de Diputados.

En 1904 la retomó el diputado Tomás J. Luque y, en 1912, el diputado y general José Inocencio Arias, pero en ambos casos no llegaron ni siquiera a la media sanción.
De todos modos, no hay que irse tan lejos para volver a encontrar esta idea.

En agosto de 2015, como reflejó la columna Entre tasas y café, “Ernesto Sanz respaldó una iniciativa elaborada por Lucas Llach” que proponía “dividir en tres áreas a la provincia de Buenos Aires, con capitales en La Plata, Junín y Bahía”, por considerar que “en las actuales circunstancias, la gobernabilidad es dificultosa”.

En mayo del año pasado, Sergio Massa, dijo: “Creo que Bahía Blanca debe ser capital económica de la Patagonia (…). Es una ciudad con la cual tenemos una enorme oportunidad porque puede crear valor”.

Finalmente, este año se conoció la propuesta de Provincia Nueva. “La necesidad de instalar esta cuestión no pasa por darle una provincia a Bahía Blanca, sino que nos preocupan en este momento los problemas estructurales de la Argentina”, dijo Víctor San Román, uno de sus impulsores.

La Nueva., en la edad de oro del periodismo profesional
Por Fernando Monacelli – CEO La Nueva

Estos 120 años encuentran a La Nueva
en un momento muy particular.
Como todos los diarios del mundo, La Nueva está atravesando la muy profunda y, por momentos, muy ardua transformación que ha impuesto el tsunami digital que comenzó como una brisa hace 20 años y que se aceleró a una velocidad impensada durante los últimos 5 a partir de los dispositivos móviles.

Esto nos ha obligado a todos quienes hacemos periodismo profesional a repensarnos, transitando un proceso de prueba y error permanente bajo una fuerte carga de nostalgia por aquello que durante tanto tiempo pareció inmutable y eterno.

Francamente, durante gran parte de estas dos décadas los diarios tradicionales estuvimos desorientados en la búsqueda de un lugar en la vorágine digital, que parecía arrasar con todo aquello que sabíamos; centurias de experiencia que de pronto se esfumaban bajo una realidad de clicks, noticias intrascendentes, guerra por el tráfico, tiranía de google, smartphones, etc.
Sin embargo, desde hace un tiempo, se ha alcanzado una suerte de consenso de futuro entre los medios profesionales.

¿Cuál es este consenso?
Es sencillo, aunque costó aceptarlo.
La transformación debe hacer pie en el mismo valor que los diarios tradicionales han sustentado desde su origen, 120 años atrás, en nuestro caso.
¿Como es esto?
Desde siempre, la función y el principal valor de los diarios fue analizar, clasificar y luego dar a conocer los hechos de la realidad: los diarios no solo mostraban lo que pasaba acá la vuelta o a miles de kilómetros, sino que hacían que todo fuera legible, comprensible. Los diarios ponían orden en el caos de lo cotidiano.

Hoy el consenso entre los principales responsables de los medios profesionales es que nada de lo que fue esta función primordial ha cambiado.
Debemos seguir siendo quienes ordenan y hacen comprensible la realidad a través de contenidos de alta calidad informativa, porque ese es el valor del periodismo profesional, la diferencia específica sobre todo lo otro que circula en las páginas de internet y en las redes.
Lo que sí ha cambiado es la importancia de este trabajo.
Porque hoy resulta más vital que antes, como son más vitales las señales de tránsito en las ciudades atestadas de vehículos del siglo XXI que en los tranquilos pueblos de principios del siglo pasado.

En un mundo invadido por la circulación de informaciones falsas, inútiles, irrelevantes o maliciosas, tomar decisiones es más riesgoso y, en consecuencia, nosotros, los medios profesionales, mucho más necesarios.

Nunca el periodismo profesional fue más relevante para los ciudadanos y la República que hoy, al punto que no es exagerado decir que podríamos estar en el inicio de una enorme época dorada del periodismo de calidad.

Desde este convencimiento, en La Nueva. estamos comprometidos en seguir honrando la confianza que nuestros lectores depositan en nosotros, independientemente de la plataforma que utilicen para leernos, una computadora, un teléfono inteligente o el muy querido y todavía vigente “diario de papel”.
Es que sabemos que hay una realidad ineludible.

No es posible la democracia o el desarrollo institucional sin periodismo profesional y es inviable que millares de noticias no chequeadas, falsas o aviesas sirvan para otra cosa más que para confundir a los ciudadanos y a los gobernantes.

Hoy, en medio de esta revolución digital, no hay dudas de que una sociedad sin medios profesionales es una sociedad muda y confundida por el ruido de las redes y las falsedades.

Desde La Nueva. creemos que esto debería ser comprendido por el conjunto de los actores públicos y privados, en momentos en que los vaivenes económicos y la crisis del modelo publicitario tradicional pone en jaque a la mayoría de los medios y periodistas profesionales que, aun así, siguen apostando a la calidad de sus contenidos, impulsados por su ineludible responsabilidad institucional.

“Somos difusores de la verdad”
Por Gustavo Elías – Titular La Nueva

El periodismo está atravesando una etapa de profundos cambios. De hecho, hasta los diarios más importantes del mundo, incluyendo el New York Times, se encuentran inmersos en este cambio de paradigma respecto a la forma de ejercer esta profesión.

Pero más allá de estos cambios, y del formidable avance de la tecnología, el periodismo sigue manteniendo una misión trascendental que es la de ser difusor de la verdad.

El avance de las redes sociales ha servido también para la difusión de noticias erróneas o falsas, que pueden generar confusión y llevar a la toma de malas decisiones. Por eso se requiere de un profesionalismo aún mayor que en cualquier otro pasaje de la historia.

Por otra parte, la misión de La Nueva Provincia sigue siendo la de convertirse en un agente impulsor de diferentes iniciativas que contribuyan al crecimiento regional.
Bahía Blanca y su zona de influencia tiene un formidable potencial que poco a poco va apareciendo y se va consolidando.

En el futuro, intentaremos seguir consolidando nuestros proyectos y colaborando, desde nuestra función, al crecimiento de la ciudad y la región.

Publicado en Tiempo Industrial 119.