Los cambios en la situación climática de Bahía Blanca

Honorable Concejo Deliberante

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El profesor Federico Ferrelli, Investigador Asistente de CONICET, presentó un detallado informe en el que manifiesta las modificaciones que sufrió la ciudad durante las últimas cuatro décadas, a partir de su vertiginoso crecimiento edilicio.

Se desarrolló recientemente, en el recinto de sesiones del Honorable Concejo Deliberante un nuevo encuentro de la Comisión Asesora Ambiental.

En esta oportunidad, el tema abordado fue Isla de Calor y Confort. La exposición fue presentada por el investigador del CONICET y profesor de geografía, Federico Ferrari, quien presentó su trabajo ante los integrantes de la comisión.

Se mostró un estudio pormenorizado de la evolución del clima en los últimos 40 años, la actualidad y su proyección para los próximos años en la ciudad. Cómo incidía la falta de vegetación que tiene la ciudad, las influencias de las corrientes cálidas y las del sur; y planteó cómo se debería planificar el desarrollo sustentable en la ciudad.

El informe manifiesta que durante los últimos 40 años se observaron modificaciones de gran relevancia en lo que respecta al aspecto climático en la ciudad de Bahía Blanca.

Por un lado, la superficie construida se incrementó un 110 %, pasando de 55 a más de 111 km2 y esta expansión urbana ocasionó cambios en el clima de la ciudad.
Los fenómenos más conocidos en las ciudades son las Islas de Calor. Las mismas hacen referencia a las diferencias térmicas entre la ciudad y su entorno rural próximo.

Particularmente en Bahía Blanca, se observaron incrementos de hasta 3 ºC entre 1985 y la actualidad. Esto pone de manifiesto los efectos de la expansión urbana sobre el clima local.
Actualmente, durante el verano, el centro de la ciudad es 10 ºC más cálido que su periferia.
Los efectos más intensos se observan cuando se analiza la temperatura nocturna. Las noches tienen un comportamiento térmico similar al de los días, sobre todo en aquellos espacios más densamente edificados. Particularmente, durante el verano en el centro de la ciudad y el centro de Villa Mitre, no se observan diferencias térmicas significativas entre el día y la noche. La amplitud térmica diaria es de 4 ºC.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra calidad de vida y la del ambiente urbano?
Para responder a esta pregunta fue importante recabar el conocimiento previo de los vecinos de la ciudad de Bahía Blanca. Los mismos, mediante su opinión permitieron realizar un análisis detallado del clima percibido y así diseñar una propuesta de manejo urbano sostenible para la ciudad, destinada a mejorar la calidad de vida de la población y la del ambiente urbano.

Considerando lo mencionado anteriormente, se realizaron cuestionarios durante el período 2013-2015 con el objetivo de caracterizar el clima y el estado ambiental percibido por los habitantes de la ciudad. Son de gran importancia los espacios verdes que tiene la ciudad, dado que no sólo funcionan como espacios recreativos, sino que además purifican el aire y embellecen la ciudad. El arbolado urbano es esencial ya que brinda sombra y permite disminuir la carga radiante.

En cuanto a la temperatura de la ciudad, los vecinos de Bahía Blanca consideran que es un parámetro que ha aumentado significativamente en el centro, ha tenido un aumento leve en los barrios residenciales y un grupo reducido de vecinos de Ingeniero White identificó una reducción en este parámetro. Los eventos meteorológicos que más impactos generan en la ciudad son las tormentas fuertes, las olas de calor y frio y el granizo.

Finalmente, es destacable que la mayor parte de los vecinos desconoce políticas locales destinadas a mejorar la calidad de vida de la población y el ambiente.

Ahora bien, una vez establecido el clima percibido y haber estudiado el clima de la ciudad de Bahía Blanca:

¿Qué podemos hacer para que esta situación no se intensifique?
Las propuestas indispensables son:

• Incorporación de terrazas y balcones verdes: Estos hacen referencia a un sistema de áreas verdes sobre el techo de edificios, residencias o comercios con el objetivo de crear un nuevo concepto de arquitectura y construcción sustentable. La finalidad de incorporarlas en la ciudad es la de reducir la carga radiante, es decir, disipar los efectos radiativos que tienen los distintos materiales de construcción que afectan a la temperatura del aire y generan situaciones de desconfort.

• Regular el crecimiento urbano: Si bien existen en la ciudad numerosas normativas orientadas a la regulación del crecimiento de la ciudad, el centro no tiene la capacidad de aumentar los espacios verdes. La regulación de la construcción recae en implementar distintos materiales de construcción y la incorporación del concepto de edificaciones verdes, ambientalmente más amigables y con la capacidad de reducir la absorción del calor.

• Aumentar el arbolado urbano: El arbolado de las ciudades localizadas en climas templados son generalmente caducos. Estos dejan pasar el sol en el invierno y producen sombras en el verano. Sin embargo, surge la necesidad de comenzar a incorporar en las periferias árboles autóctonos. Esto es así porque en los últimos 15 años se han hecho más extremos los eventos térmicos, es decir que se espera que los veranos sean más cálidos y que los inviernos sean cada vez más fríos. Esta situación puede favorecer la proliferación de plagas en los árboles introducidos (como las coníferas, jacarandá, palo borracho, entre otros). Sin embargo, el árbol autóctono tiene la capacidad
de adaptarse a la variabilidad climática. Además, favorece la biodiversidad y la conservación de las especies nativas.

• Planificación de las actividades al aire libre de la población: Tanto por riesgo de congelamiento, como por deshidratación y riesgo de muerte por exceso de calor, la recreación debe planificarse, sobre todo para proteger a la población vulnerable (es decir, adultos mayores de 80 años, niños menores de 1 año y trabajadores que realizan su labor a la intemperie).

• Cortinas de viento: Las cortinas de viento son hileras de abundante vegetación arbórea que sirven para reducir los efectos negativos de los vientos sobre la ciudad. Si bien los vientos intensos tienen la característica de disipar los contaminantes del aire, en Bahía Blanca y por su condición de sitio, los mismos en general afectan a la población. Por un lado, los vientos del cuadrante norte (que son los más frecuentes y además son secos y cálidos), incrementan la temperatura del aire e intensifican las condiciones de desconfort. Por el otro, los vientos del sur (fríos y secos) generan la disminución de la temperatura del aire y el aumento de la humedad relativa. Las cortinas de viento deben ser consideradas, sobre todo para los vientos provenientes del sur.

• Concientización y capacitación ciudadana: La capacitación ciudadana requiere de un compromiso por parte de todos (tomadores de decisiones, actores sociales, científicos, etc.) para informar a los habitantes de Bahía Blanca sobre la calidad del aire, cómo tener acceso a las distintas mediciones y cómo interpretarlas correctamente. Cuidar el espacio urbano es una responsabilidad de todos. Los efectos negativos producidos por una mala reglamentación o una inapropiada toma de decisiones sólo nos enfrentarán a un futuro en donde las situaciones actuales se profundicen. Por lo tanto, es indispensable tomar cartas en el asunto y comenzar a aplicar las medidas propuestas para garantizar así la calidad ambiental.

Por Federico Ferrelli
Investigador Asistente de
CONICET

Publicado en Tiempo Industrial 122 | Año 12