UTN: diseñan un calefón solar con materiales reciclados

La Ciudad

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Docentes y alumnos voluntarios desarrollaron un artefacto que utiliza energía renovable. Buscan mejorar la calidad de vida de las familias vulnerables.

Cuando Patricia Benedetti y Osvaldo Ruffo, ambos docentes de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Facultad Regional Bahía Blanca, escuchan por ahí que “la juventud está perdida”, se agarran la cabeza. Tienen motivos. Ellos están rodeados de jóvenes entusiastas, con ganas de aprender y de compartir sus conocimientos y que, en muchos casos, -tanto ellos como sus familias- realizan grandes esfuerzos para continuar con sus estudios.

Además, mientras hacen este recorrido académico, y ocupan espacios de investigación, vuelcan generosamente su tiempo y su saber a la comunidad para devolver lo que reciben de la Educación Pública.

Desde esta mirada, enmarcada en la política de Responsabilidad Social Universitaria que lleva adelante la Secretaría de Extensión Universitaria, nació el proyecto por parte de alumnos y docentes voluntarios de inventar un calefón solar con materiales reciclados para atender las necesidades de los sectores vulnerables.

La idea es que las familias con escasos recursos económicos, que en muchos casos no tienen acceso a la red de gas natural o a los termotanques comerciales, puedan construir fácilmente su calefón solar, valiéndose de materiales accesibles en su entorno y de bajo costo.

El calefón solar también puede ser de suma utilidad en escuelas rurales y otras instituciones que requieran del uso de agua caliente.

El diseño
Se basa en la utilización de una chapa canaleta en desuso, tanto en la parte del colector (donde una parrilla de caños de desagüe de PVC absorbe la energía solar) como en la estructura del tanque.

El diseño es de fácil construcción y replicación, estructuralmente resistente y térmicamente eficiente.

El recipiente donde se aloja el agua utiliza una membrana de polietileno y, como aislante, se vale de trozos de telgopor de envases descartados.
Salvo los caños de pvc, el resto de los materiales, no es necesario adquirirlos, ya que es factible hallarlos en el entorno cercano o conseguirlos sin demasiada dificultad.

La semilla
El prototipo del calefón solar nació a partir de la convergencia espontánea de dos proyectos de voluntariado de la UTN : “Reciclar para Enseñar” y “Sacar a la Física a Pasear”.

“Reciclar para enseñar”, está bajo la órbita y el empuje de la Ingeniera Química Patricia Benedetti, incansable promotora de la necesidad de diferenciar “basura” de “residuos”. Ella es profesora de Física 1 y Termodinámica y codirectora del Grupo de Estudio Ambiente Química y Biología (GEAQB).

La docente y su grupo presentaron un proyecto ante la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) que resultó ganador de una convocatoria. Y así nació “Reciclar para enseñar”.

“La idea era diseñar prototipos de aprovechamiento de energía solar que fueran fácilmente replicables con elementos reciclados para que la gente de bajos recursos económicos pudiera fabricarlos sin mayores inconvenientes”, indicó Benedetti.

“Unimos nuestro interés por la gestión de residuos, con el de devolver algo concreto a la comunidad desde la universidad pública. También nos motivaba el hecho de ayudar a los demás a ver a las energías como dadoras de calidad de vida”, comentó la docente.

En este marco, comenzaron a construir un termotanque solar con botellas recicladas.
Muchos de estos diseños experimentales pueden encontrarse por internet y construirse paso a paso a partir de los tutoriales disponibles.
A fines del año pasado, surgió la posibilidad de presentar el prototipo en un evento, pero ¡no estaba listo!
Entonces se sumaron a ayudar los integrantes de “Sacar la Física a pasear”, grupo coordinado por el docente de Física I, Osvaldo Ruffo.

“Finalmente el evento se suspendió y nos preguntamos: “¿por qué no ir un paso más allá?” Nos ‘picó el bichito’ de hacer un termotanque de diseño propio, totalmente novedoso respecto a los conocidos teniendo en cuenta las características de los termotanques solares comerciales”, contó Ruffo.

El desafío pasó por intentar replicar el funcionamiento de estos calefones comerciales -y aprovechar todo lo que ya tenían resuelto- sin resignar eficiencia, con un menor costo y utilizando la mayor cantidad de material fácilmente obtenible.
“En este momento estamos finalizando el tercer prototipo que servirá como modelo. La idea es, para las familias que lo requieran, brindarles una lista de materiales y, una vez completada, asesorarlos en la construcción, ubicación y puesta a punto del termotanque solar”, comentó.

El diseño será presentado en el Congreso de Energías Sustentables que se desarrollará en octubre en nuestra ciudad.

Para evaluar el rendimiento del calefón y optimizarlo, el grupo diseñó un sistema de control que mide y registra la evolución de la temperatura del agua dentro del tanque a lo largo del día, en contraste con la temperatura ambiente. Esto les permite optimizar el diseño como una práctica real de ingeniería, valor agregado que enriquece la experiencia grupal.

“El objetivo es devolverle a la comunidad un poco de lo mucho que nos da y recibimos como universitarios, trabajando tanto en el área de divulgación como en el de servicio. Como efecto secundario, pero importantísimo, aprendemos, inventamos y nos divertimos mucho”, señaló Ruffo.

Los alumnos
María Eloísa “Luli” Tourret es pigüense y cursa quinto año de Ingeniería Electrónica. Es tutora, ayudante alumna de dos cátedras y becaria en investigación y desarrollo y en los laboratorios de Física I y Electrónica.

“En un principio, cuando integré el grupo de voluntariado, lo hice por la Física y también porque me interesó el aspecto del servicio a la comunidad”, dijo.

“Me gustó la idea de salir de la universidad, enseñar, ir a los barrios y ver cómo respondía la gente. Fueron experiencias muy lindas”, señaló.

Otro de los activos participantes es Ariel Madariaga -rionegrino, de San Antonio Oeste- y estudiante de 2º año de Ingeniería Civil.

“Me llamó la atención porque este tipo de prácticas me permitían afianzar los conocimientos que tenía de la materia Física I y tener la experiencia de trabajar en grupo desde el ámbito académico”, dijo.

“También me pareció necesario devolver a la comunidad. Es la gente de este país la que aporta desde sus impuestos el dinero que recibe el Estado y que luego se vuelca en la universidad pública. Es una manera de devolver ese esfuerzo”, añadió.
Jorge Mejías es bahiense y cursa el 3º año de Ingeniería Electrónica y becario del laboratorio de Física.

“Antes de terminar de cursar Física I, escuché al profesor hablar sobre el voluntariado, pregunté y empecé a venir los sábados”, contó.

“Me motivó aportar a la comunidad y afianzar y aplicar conocimiento. En la práctica aprendí cosas que no me aportaba la teoría”, dijo.

También integran este grupo Facundo Castañón, (alumno del último año de Ingeniería Mecánica y becario de investigación); Marcelo Paglierani y Augusto Poletti (ambos en el 2º año de Ingeniería Electrónica) junto a otros miembros de participación esporádica.

Ellos, junto a los docentes, han dejado de ser solo voluntarios con objetivos comunes: ahora también son amigos inseparables.
Se reúnen todos los sábados a partir de las 10 en la sede de la calle Montevideo de la UTN. El grupo está abierto a recibir nuevos miembros y a trabajar de forma interdisciplinaria.

Sacar la Física a pasear
El grupo se formó en 2015 para diseñar y construir dispositivos para hacer demostraciones de leyes físicas, con el objetivo de llevarlos a espacios públicos -plazas, eventos, escuelas- en una especie de museo de ciencias móvil y participativo.

“La idea se concretó con muy buenos resultados en numerosas intervenciones donde, junto con la gente, jugamos a hacer física divertida, asombrosa y amigable” explicó Ruffo.

La finalidad era desmitificar eso de que “la ciencia es aburrida” o inaccesible y atraer a los adolescentes a las carreras llamadas “duras” como las que dicta la UTN.

Formando ingenieros
La Universidad Tecnológica Nacional cuenta con 29 Facultades Regionales, entre las cuales se encuentra la de nuestra ciudad.

Presenta dos características que la distinguen del resto del sistema universitario nacional: es la única Universidad del país cuya estructura académica tiene a las ingenierías como objetivo prioritario.

Por otra parte, su extensión geográfica se traduce en una capacidad de absorción de alumnado de 70 mil cursantes, que equivale a más del 50 % de todos los estudiantes de Ingeniería del país.

Fuente: www.frm.utn.edu.ar

Publicado en Tiempo Industrial 119.